Paralelamente, la UE continúa aplicando estrictamente el Reglamento (UE) n.º 10/2011 sobre materiales y artículos plásticos destinados al contacto con alimentos, mientras que la FDA de EE. UU. exige que todo PET en contacto con alimentos cumpla con 21 CFR 177.1630. Para los exportadores de frutas, el embalaje no conforme puede dar lugar a rechazos en frontera, retrasos en las aduanas o incluso retiradas de productos. Este año, muchas fábricas de embalaje pequeñas y medianas han acelerado las actualizaciones en la trazabilidad de las materias primas, la certificación del entorno de producción y las capacidades de prueba para cumplir con los umbrales de seguridad globales.
Para los fabricantes de cajas de fruta de PET, el cumplimiento ya no es un “centro de costos” sino un “boleto de entrada al mercado”. Las acciones clave incluyen cambiar a PET virgen 100 % apto para uso alimentario o PET reciclado certificado (r-PET), imprimir símbolos permanentes de contacto con alimentos en las cajas, establecer sistemas de trazabilidad a nivel de lote y realizar pruebas de migración de terceros anualmente. A medida que la supervisión mundial se endurezca, los envases de PET estandarizados y certificados aumentarán aún más su participación en el mercado, mientras que los productos de baja calidad y no certificados serán eliminados gradualmente.




